Durante unas horas, Asturias ocupó el centro de una conversación distinta en Madrid. No solo para hablar de economía, industria o inversión. Tampoco únicamente para reivindicar su cultura, su talento o su identidad. La propuesta fue más amplia: mostrar que todos esos elementos forman parte de un mismo relato de futuro.
La Real Fábrica de Tapices acogió un encuentro singular, que contó con la colaboración de Sekuens, Cámaras de Asturias, FADE, Compromiso Asturias XXI, Cronistar, La Nueva España y El Comercio.
Más de 230 asistentes entre directivos, representantes institucionales y referentes del ámbito cultural, empresarial y social compartieron un escenario cargado de simbolismo para una jornada que quiso alejarse de los formatos habituales de presentación territorial y construir, en su lugar, una mirada más completa sobre lo que Asturias es y sobre lo que puede llegar a ser.
Antonio Romero, director general de Caja Rural de Asturias, lo expresó en la apertura del acto con una idea que marcó el tono de toda la jornada: “Asturias dispone de argumentos económicos, logísticos, sociales y también financieros que constituyen un enorme potencial que debemos aprovechar. Para contarlo, necesitamos ir más allá de balances y estadísticas”.
Ese fue precisamente el punto de partida: contar Asturias más allá de los datos. Hacer visible una región con capacidad industrial, conocimiento, cultura, identidad, calidad de vida y talento. Una tierra con raíces profundas, pero también con argumentos para competir en un contexto económico cada vez más exigente.
Un territorio con activos para competir
La conversación económica reunió a representantes de sectores muy diversos, reflejo de la amplitud del tejido productivo y del conocimiento vinculado a Asturias, para compartir una visión exigente y realista sobre el presente y el futuro de la región.
Moderada por Xuan Fernández, redactor de La Nueva España en Madrid, y Carlos Prieto, director adjunto de El Comercio, contó con la participación de Raquel Tapia, directora general de Sanofi en España; Ana Isabel Fernández, rectora de CUNEF Universidad y presidenta de la Fundación Princesa de Asturias; José Armando Tellado, CEO del Grupo Central Lechera Asturiana y vicepresidente de FIAB; Pablo Martín, presidente de Izertis; y Carlos León Gasalla, director de la Fábrica de Armas de Trubia de Rheinmetall Expal Munitions.
El análisis no se quedó en los lugares comunes. Se habló de competitividad, fiscalidad, tamaño empresarial, internacionalización, innovación, conexión entre universidad y empresa, energía, transportes, comunicaciones, industria y talento joven. Cuestiones que condicionan la capacidad de Asturias para transformar sus fortalezas en proyectos empresariales sólidos y sostenibles.
La conclusión fue clara: Asturias cuenta con argumentos reales, pero necesita convertirlos en oportunidades concretas. La diversificación de su herencia industrial, el impulso de nuevos sectores y la capacidad para atraer y retener talento aparecen como retos decisivos para los próximos años.
En ese contexto, la calidad de vida, el teletrabajo y las nuevas formas de organización laboral pueden convertirse en aliados de una región que aspira a ocupar un lugar propio en la economía del futuro.
Una identidad que también genera valor
Pero la jornada no quiso presentar Asturias únicamente desde su dimensión económica. También quiso demostrar que la cultura es una forma de posicionamiento, una herramienta de diferenciación y un motor de desarrollo.
La segunda parte del encuentro, moderada por los periodistas Pachi Poncela y Enrique Bueres, abrió el foco hacia una Asturias creativa, diversa y reconocible. Una Asturias en la que la tradición no se entiende como límite, sino como punto de partida.
La montera picona reinterpretada por el diseñador Constantino Méndez, Kös, sirvió como ejemplo de esa conexión entre raíz y modernidad. En ese mismo diálogo entre patrimonio, creación y proyección cultural tuvieron también protagonismo el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Centro Niemeyer y Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, con las intervenciones de Rosina Gómez-Baeza, gestora del proyecto desde su creación hasta 2011, y de su actual directora, Semíramis González.
A sus aportaciones se sumaron las de Alfonso Palacio, exdirector del Museo de Bellas Artes de Asturias y director adjunto de Conservación del Museo del Prado; el creador artístico Ricardo Villoria; y Miguel Barrero, director de la Semana Negra.
La música, la danza y la gastronomía reforzaron esa idea de una cultura viva. Hubo referencias a Rodrigo Cuevas y Víctor Manuel, actuaciones de David Varela, la compañía de danza de Dana Raz y la cantante Marisa Valle Roso. También estuvieron presentes Amanda Álvarez Pico, del Club de Guisanderas; Jorge García, de la D.O.P. Sidra de Asturias; el escanciador Salvador Ondó; y el chef con estrella Michelin Marcos Morán, a través de un vídeo.
El resultado fue una imagen de Asturias reconocible y contemporánea: un territorio capaz de proyectar identidad sin quedarse anclado en ella.
La jornada dejó una idea de fondo: el futuro de Asturias no depende solo de sus recursos, sino de su capacidad para articularlos en un proyecto compartido. Industria, innovación, conocimiento, cultura, gastronomía, talento y territorio forman parte de una misma conversación.
Antonio Romero lo resumió en la clausura con una frase que sintetizó el espíritu del encuentro: “Las instituciones públicas y las empresas privadas nos hemos unido en un fin común: construir nuestra mejor versión desde la raíz, un origen común que nos impulsa y no nos impide volar”.
En Madrid, Asturias no acudió solo a presentarse. Acudió a reivindicar su lugar, su voz y su capacidad para construir futuro.

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