En un contexto económico marcado por la transformación, la innovación y la necesidad de adaptación constante, Caja Rural de Asturias refuerza su modelo de banca cooperativa apoyado en la cercanía, la solvencia y el compromiso con el territorio.

En esta entrevista, publicada en el Anuario de la Economía Asturiana, Antonio Romero, director general de Caja Rural de Asturias, analiza los resultados récord de la entidad, su estrategia de crecimiento, la apuesta por la innovación tecnológica y la ciberseguridad, así como el papel que juegan las empresas, pymes y autónomos en el desarrollo económico de Asturias.

Una conversación que ofrece una visión clara sobre los retos y oportunidades de la economía asturiana y sobre cómo la entidad afronta el futuro combinando crecimiento, eficiencia y valores.

 ¿Qué criterios guían el reparto del beneficio y cómo deciden el equilibrio entre reforzar capital y “dar retorno” al territorio?

“El criterio que marca el reparto para la distribución de excedentes está establecido en los estatutos de Caja Rural de Asturias y es ratificado anualmente por la Asamblea General de Delegados.

Concretamente, la propuesta aprobada de reparto para este ejercicio fue de 5,73 millones de euros para los socios en concepto de intereses a las aportaciones y retorno cooperativo y 90 millones de reservas.  A nuestro Compromiso Social fue destinado un importe de 10,41 millones de euros que fue articulado a través de dos instrumentos: la Acción Social que gestiona la Caja, y los programas propios de la Fundación Caja Rural de Asturias.”

Ustedes han reforzado su solvencia hasta índices muy sólidos (doblan requerimientos reguladores). ¿Hasta dónde quieren llegar en términos de fortaleza patrimonial?

“Aspiramos a alcanzar una ratio de solvencia en términos de capital de la máxima categoría (CET1) del 30%. No es descartable que en el medio plazo el regulador incremente los requerimientos en términos de solvencia, por lo que mantenemos en un rango cercano a ese 30% nos generará tranquilidad para seguir apostando por el crecimiento tanto en cuota de mercado como en nuevas ubicaciones.”

Hablando de innovación, ¿qué tecnologías concretas están priorizando ahora? ¿Pagos digitales, IA, open banking, datos? ¿Y cómo se alinean con la cultura de la entidad?

“Priorizamos tecnologías y desarrollos con los que crecer tecnológicamente sin perder el foco en nuestros valores diferenciales porque entendemos la banca desde la cercanía y el compromiso con el cliente. Es este momento, a grandes rasgos son tres los pilares en los que focalizamos nuestros recursos.

Omnicanalidad, queremos que el cliente al realizar cualquier operación en formato presencial o digital sienta que no pierde calidad y calidez de la atención personalizada. Dos ejemplos concretos de desarrollos serían los sistemas de firma y las plataformas para intercambio seguro de documentación.

Estamos invirtiendo también muchos recursos en ciberseguridad y resiliencia. Proteger a nuestros clientes y a sus datos es prioritario. La detección temprana y bloqueo de operativas fraudulentas no se pueden lograr sin nuevas tecnologías basadas en el machine learning e inteligencia artificial que utilizamos para detectar anomalías.

La automatización, robotización, y transformación de procesos es nuestro tercer pilar. Utilizamos tecnologías de automatización y robotización de procesos para crecer siendo más eficientes y disponer de más tiempo de calidad para asesorar y acompañar a nuestros clientes en sus necesidades financieras.”

¿Qué papel juegan las oficinas de fuera de Asturias -Cantabria y Madrid- en la estrategia general de la entidad?

“Alguien dijo que “un cliente satisfecho es la mejor estrategia de todos los negocios”. No estamos lejos de este pensamiento. Nuestra estrategia la marcan nuestros clientes y sus demandas. Esa fue nuestra principal razón para abrir en Madrid. Seguir acompañando a la comunidad de asturianos en su crecimiento personal o  empresarial. Ahora con tres oficinas en la capital ya nos estamos planteando la apertura en el 2026 de dos más.

El caso de Cantabria es algo distinto. Lo cierto es que tenemos un modelo de negocio diferenciado en Asturias, reconocido por personas y empresas y nuestro trabajo es darle continuidad en Cantabria. Hay una clara identidad con Asturias en valores, cultura y condiciones socioeconómicas, y sinceramente estuvimos muy acertados. Lo cierto es que el balance de estos dos años en ambas comunidades es muy positivo y ha superado nuestras previsiones.”

¿Qué indicadores considera clave para evaluar la evolución reciente de la economía asturiana y su capacidad de generar actividad empresarial?

“En relación con la capacidad de adaptación y competitividad empresarial, creo que las empresas asturianas muestran resiliencia y liderazgo en sectores estratégicos.

Podemos hablar de cierta capacidad competitiva ya que tenemos una economía con cierto recorrido por debajo de la media nacional, pero con tendencia positiva si tenemos en cuenta que Europa está creciendo a niveles inferiores. Ahora bien, reconozco que tenemos un reto estructural de envejecimiento de la población y escasez de mano de obra en determinados sectores.”

¿En qué sectores observa mayor robustez o potencial de escalado y cuáles presentan mayores riesgos estructurales?

“Me decanto por destacar el posicionamiento de nuestras empresas, muchas tractoras y que no atienden a un sector “bendecido”, sino a una posición de liderazgo y competitividad en sus sectores: agroalimentario, naval, metalúrgico, servicios, construcción… y el sector de defensa, por supuesto. Más que sectores, son empresas de éxito, hay que apoyarlas en su crecimiento y en la detección de oportunidades. Esto permitirá tener un tejido empresarial diverso y eficiente, que irá generando a su vez dentro de su segmento focos que provocarán más actividad.

En cuanto a los riesgos estructurales que comenta, en este entorno y contexto complejo en el que actuamos, a los riesgos tradicionales en la gestión del negocio hay que añadir riesgos adicionales como son los geopolíticos y los tecnológicos. Todos estos riesgos, los tradicionales y los emergentes, obligan a trabajar con un plus de información y prudencia a las empresas con independencia del sector al que pertenezcan. Y nos terminan afectando a todos por igual.”

¿Cómo integran en la estrategia de negocio la colaboración con pymes y autónomos, sectores que son clave para la economía regional?

“La colaboración con pymes y autónomos es un pilar central de nuestra estrategia de negocio. Hemos incrementado nuestros recursos, tanto humanos como materiales, y apostado por una mayor profesionalidad e incorporación de nuestras tecnologías.

Esta apuesta la articulamos en varios niveles mediante productos financieros adaptados, presencia física especializada, alianzas institucionales con entidades públicas y privadas, y acciones que fomentan la innovación y la sostenibilidad.”

¿Qué papel juega la Acción Social de Caja Rural de Asturias y su Fundación en la estrategia de negocio y de impacto social de la entidad? ¿Cómo se integran los objetivos financieros con los sociales?

“Este ejercicio el retorno ha superado los 10 millones de euros. Nuestra cercanía en los territorios, avalada por la extensa red de oficinas, facilita que podamos apoyar desde Caja Rural de Asturias miles de acciones de carácter social, cultural, deportivo…, y colaborar en impulsar proyectos que nos presentan instituciones públicas y privadas.

En paralelo, desde la Fundación Caja Rural desarrollamos proyectos de gran alcance transformador en áreas como la ciencia, innovación y talento, inversión de impacto y sostenibilidad.”

¿Qué previsiones maneja para la actividad económica y empresarial en Asturias en los próximos años?

“Quiero ser optimista, aunque tenemos que tener en cuenta que dentro de la realidad macroeconómica global expectativa de crecimiento es baja. Si bien, hay cuestiones de población, vivienda, sostenibilidad, PERTEs, etc., que seguro que generarán oportunidades.

Para nuestras empresas es importante la colaboración, flexibilidad y facilidad de gestión, claves de motor de crecimiento, clave del éxito y de la consecución de inversiones. Nuestras empresas son competitivas, tienen una gran capacidad de innovar y tenemos una alta cualificación y especialización del capital humano, lo que ha permitido una adaptación al medio que está llevando a empresas asturianas a ser referentes en su segmento de negocio.”

¿Cuáles son sus prioridades estratégicas en el corto y medio plazo?

“La principal prioridad es adaptar nuestro modelo a los nuevos entornos donde estamos. Esto va desde mantener el servicio y atención que nos gusta dar a los clientes, como a ser un actor activo en todos los territorios. Para nosotros, no es solo crecer, sino cómo creces. Resumiendo, nuestro propósito es crear valor con valores en el ejercicio de nuestra actividad financiera.

En muchas ocasiones, trabajamos con un vínculo tan cercano que somos uno más en áreas que exigen una especialización y actualización del conocimiento constante como el área de internacional en las empresas, gestión de tesorería o medios de pago. En resumen, vamos más allá de ser un socio financiero.

Con nuestras recientes aperturas y las previstas a corto plazo queremos dar un paso más en nuestra vocación de sumar al propiciar interrelaciones empresariales entre comunidades que generarán sinergias creadoras de riqueza para los territorios. Esa bidireccionalidad también nos gusta explorarla.”