«Cerramos el año 2023 con unos buenos rendimientos en los mercados financieros; tanto la renta fija como la renta variable han hecho que las carteras tengan unas rentabilidades muy positivas.

El año 2024, a priori, será el año en el que la economía debería tener un suave aterrizaje, alejando el fantasma de la recesión que parecía probable en 2023.

No obstante, hay divergencias geográficas, en EEUU parece que los altos tipos de interés harán que la demanda, tanto de bienes como de servicios, disminuya, por lo que el PIB disminuirá, logrando que poco a poco baje la inflación. No será hasta 2025 o 2026 cuando lleguemos al tan deseado 2%, objetivo de la Reserva Federal. Además, el consumo estadounidense debería disminuir a medida que se normalicen los niveles de ahorro y se debilite el mercado laboral.

Todo esto hace que se esperen entre 3 y 5 bajadas de tipos de interés para el segundo semestre de año.

En Europa, el panorama de tipos de interés es similar al de EEUU, si se confirma el deterioro en el crecimiento, deberíamos asistir a bajadas de tipos de interés durante el segundo semestre del año.»

Renta fija y variable

«Actualmente, la renta fija presente unas TIRES muy atractivas y con esta expectativa de bajada de tipos de interés, podemos empezar a aumentar las duraciones de nuestras inversiones, ya que las curvas de tipos de interés claramente descuentan bajadas de tipos al pagar más en la parte corta que en la parte larga de la curva. Podemos afirmar que igual que la renta fija en momentos con tipos de interés negativos no era un activo atractivo, sí lo es ahora mismo debido a las TIRES más altas y a las expectativas de bajadas de tipos de interés.

En cuanto a la renta variable, los pronósticos de los analistas han permanecido optimistas- si bien creemos que la evolución de los mercados vendrá marcado por lo que pase con la inflación. Si esta sigue conteniéndose con rapidez, los tipos de interés bajarán rápidamente y esto animará a las bolsas a continuar subiendo. Si por el contrario la inflación permanece más alta de lo debido, los Bancos Centrales se verán obligados a mantener los tipos de interés más elevados y eso hará que tarde o temprano, se debilite el crecimiento económico.

Por último, no podemos olvidar que en noviembre de este año, habrá nuevas elecciones en EEUU con un pronóstico incierto, parece que la economía jugará un papel fundamental en el resultado de dichas elecciones. Me explico,  si el crecimiento es débil, habrá más posibilidades para una reelección de Biden, mientras que si el crecimiento se deteriora, será Trump quien tenga más posibilidades de salir elegido.»

Roberto García Villaverde
Director de Banca Patrimonial en Caja Rural de Asturias