HOY HABLAMOS CON: Jorge Suárez presidente de la Asociación Asturiana de Empresa Familiar

HOY HABLAMOS CON: Jorge Suárez presidente de la Asociación Asturiana de Empresa Familiar

HOY HABLAMOS CON: Jorge Suárez presidente de la Asociación Asturiana de Empresa Familiar 1000 600 Caja Rural de Asturias

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Entrevistamos a Jorge Suárez, presidente de AEFAS, donde nos comenta la situación actual de la empresa familiar en Asturias y cómo se están enfrentando a la actual crisis sanitaria del covid-19.

¿Cómo definiría AEFAS?

«AEFAS es una asociación de empresas familiares asturianas y de familias empresarias asturianas.»

¿Con cuántos socios cuenta en la actualidad? ¿Y qué representan para la economía asturiana?

«Nuestra asociación cuenta con unos 60 asociados que generan 19.000 puestos de trabajo aproximadamente. Se trata de un importante grupo de empresas cuya facturación acumulada ronda los 3.000 M €, cifra que supone más del 12% del PIB regional.»

¿Qué meta persigue AEFAS?

«AEFAS es la voz de las empresas familiares asturianas y tiene como meta principal la contribución a su supervivencia y permanencia en el tiempo, sensibilizando a la sociedad y a las instituciones acerca de la importancia que las empresas familiares tienen para la vertebración y el futuro de un territorio. Sin empresas, ya se sabe…»

¿Qué objetivos persiguen alcanzar este año?

«Nuestros principales objetivos para los dos próximos años son los siguientes:

  • Mejora de la situación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
  • Mejora de la imagen de la empresa familiar.
  • Refuerzo de las condiciones para que nuestros asociados compartan sus inquietudes y mejoren el conocimiento de las dinámicas propias de las empresas familiares.
  • Mejora de la eficiencia del gasto público y la reducción de la burocracia.
  • Contribuir al incremento del tamaño de nuestras empresas.
  • Aunar esfuerzos junto con otras asociaciones y colectivos.»

El 80% del PIB en España es creado por empresas familiares. ¿Qué apoyo concreto necesitan este tipo de empresas?

«Dada la trascendencia de su contribución económica, procede apoyar cuantas medidas sean necesarias para garantizar su continuidad en el tiempo, tal y como hacen muchos otros países. En Asturias, veremos empresas longevas que atraviesen dificultades en los procesos sucesorios de tercera y cuarta generación pues la actual configuración del ISD no ayuda en estos casos.»

Es inevitable no hablar de empresa familiar y sucesión. En general, ¿está preparada la empresa familiar asturiana para este momento? ¿Cómo debería de hacerlo?

«AEFAS es un foro ideal para la mejora del conocimiento y la preparación de las familias empresarias para este tipo de situaciones. Yo creo que nuestras empresas están cada vez mejor preparadas y, aunque cada empresa es un caso diferente, mi recomendación es la de intensificar la labor interna de comunicación en el seno de las familias. Bien dentro de ellas o bien a través de asociaciones como la nuestra, donde es probable que este tipo de intercambios sean más sencillos.

La sucesión es un momento crítico en la trayectoria de las empresas familiares y ello se debe, en buena medida, a la falta de comunicación sistemática previa al fallecimiento de la persona o personas que estén al mando. Es difícil que los fundadores o las personas que dirigen en un momento determinado, hablen o compartan con claridad con los que llegan, cómo quieren o entienden que debieran ser las cosas cuando ellos falten. Y es precisamente esa falta de comunicación e interacción entre los afectados la que, a veces, trae dificultades posteriores. Es por eso que a veces se recurre a dejar las cosas escritas, pero a mi modo de ver sería mejor hablarlas más y escribirlas menos.»

¿Cuál es el punto fuerte de la empresa familiar en Asturias? ¿Y su punto débil?

«La empresa familiar asturiana es una empresa muy arraigada, precisamente porque las familias asturianas y los asturianos en general, somos gente muy pegada a nuestra tierra. Esta es una bondad que, en muchas ocasiones, no se valora suficientemente desde las instituciones u otros agentes. Las empresas familiares asturianas han nacido para quedarse y eso es un activo crucial en nuestro tejido económico y social.

Al mismo tiempo que nos sentimos orgullosos de nuestra tierra, echo de menos un mayor nivel de sensibilidad para con lo asturiano. Nuestras empresas debieran de esforzarse más por conocer el tejido empresarial asturiano y entender que aquí, muchas veces, hacemos las cosas tan bien como en otros sitios. Es necesario pararse a pensar en la importancia de contratar lo asturiano, siempre que sea razonable y competitivo claro está. En la medida en que pensemos en lo de aquí y en los aquí, a todos nos irá mejor y creo que otros territorios están mucho más sensibilizados en esto que nosotros. En definitiva, hemos de ayudarnos más entre nosotros y tener una visión más positiva con respecto a nuestras capacidades.»

¿Qué diría a los empresarios familiares asturianos para asociarse a AEFAS?

«Les diría que AEFAS es una asociación maravillosa en la que la relación que hay entre los asociados es muy cercana y sensible y que necesariamente hemos de hacer al colectivo de empresas familiares mucho más fuerte, para mejorar las cosas en nuestra querida Asturias.

La solución no está sólo en las administraciones. Nosotros tenemos un papel fundamental que jugar entre todos.»

¿Cómo se está enfrentando la empresa familiar asturiana a la crisis del Covid-19?

«Recientemente, hemos obtenido las conclusiones de una encuesta realizada a nuestros socios, tras la tercera semana de confinamiento y los resultados son demoledores:

  • Las ventas y la facturación caen de media un 55% y un 48% de las empresas pierden más de un 80% de su actividad.
  • Prácticamente todas las empresas realizarán ajustes temporales de empleo, vía ERTES o reducciones de jornada, que afectarán a una media del 44% de sus recursos humanos.
  • En las condiciones actuales, nuestras empresas se verían abocadas a una suspensión de pagos en una media de 5,4 meses.

Con estos datos a la vista, son imprescindibles medidas inmediatas encaminadas a mejorar las posiciones de tesorería de nuestras empresas en el corto plazo. Y estas medidas han de llegar necesariamente rápido. La rapidez es una condición esencial en el contexto actual. No implementar medidas con rapidez sería lo mismo que no implementarlas. Y por rapidez, nosotros entendemos inmediatez. Es decir, hoy o mañana, no dentro de 3 meses. Si lo que se decida en esta materia, no llega de forma inmediata a las empresas, entonces de nada habrán valido dichas medidas. Y esta imperiosa necesidad de velocidad es algo que la Administración no parece comprender bien, quizás porque no estén acostumbrados a que, desde un punto de vista económico, “les apriete el zapato”.»

 

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